FRANCISCO AUYÓN (1968-2007).
Este artista estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas Rafael Rodríguez Padilla entre 1984 y 1989. En ese lapso destacó como un dibujante de mano precisa y refinada. Poseía desde aquel momento un cierto talento con la mancha y sus primeras exploraciones giraron en torno a la figura humana (sugerentes desnudos femeninos), personajes cotidianos y representaciones zoomorfas.
Su pericia le abrió las puertas al taller de Elmar René Rojas quien, notando su capacidad técnica, lo contrató para trabajar en su taller como uno de sus asistentes. Simultáneamente fue invitado a unirse al Grupo Itzul (1990) liderado por Rojas cuya misión era luchar contra la “improvisación creadora”. Este conglomerado incluyó a miembros de la generación de Auyón entre los que sobresalen nombres como Irene Carlos, Alfredo García y Arturo Monroy entre otros. La intención de Rojas era la de no influir para que encontraran su esencia.
Está muy lejana aquella exposición en El Sereno cuando Auyón presentó su muestra debut “Rostros urbanos”. Corría el año 1990 y su espónsor no fue otro que el gestor cultural Duane Carter. Aquella convocatoria, y que el espacio gozaba de una reputación ampliamente difundida, atrajo principalmente a gestores culturales, directores de galerías de arte y coleccionistas de alto nivel quienes finalmente adquirieron toda la colección en la noche de la inauguración. En aquellos trabajos relucían los colores brillantes y los grafismos intensos que representaban abstracciones del caos citadino.
Su obra, en acelerado proceso evolutivo, pasó de la intensidad de los pigmentos superpuestos a una paleta más austera, a la conformación progresiva de manchas que utilizaba como fondeados y grafismos. “El laberinto” (1993) ya prefiguró su iconografía del resto de su carrera, pero aún posee una paleta que quiere entrar a la monocromía. Misma que ya estaba presente en sus exposiciones “Preliminares” (1995) y “Palpitaciones” (1996) que conformaron la base de de su producción que, al final, resultó ser una radiografía de sus propios tormentos. Triunfó en el mundo del arte ya que expuso en importantes salas dentro y fuera de Guatemala, además de agenciarse varias distinciones y explorar estilos contemporáneos.
ARTÍCULO AUTORÍA DE GUILLERMO MONSANTO.